
Un ser humano sencillo, humilde, profundo, se presentó el viernes ante un público sediento de cultura. Caetano Veloso, vestido de blanco, exhibió todas sus facetas en su primer concierto en Paraguay, ante unas 1.800 almas provenientes de todo el país, de Brasil y Argentina, de distintos credos, diferentes razas, distintas realidades. El embajador de la música brasileña se centró básicamente en sus nuevos temas. Para muchos, faltaron los grandes clásicos, para otros, bastó pensar “quién iba a creer que veríamos a Caetano en Ciudad del Este”.
Llegó el jueves a las 19:00 al aeropuerto de Foz de Yguazú, Brasil, y de inmediato quiso conocer las cataratas del Yguazú. Pero debió esperar al viernes por la mañana para hacerlo. Permaneció en ese paraíso natural ubicado en las Tres Fronteras, durante más de tres horas, maravillado por la imponente fuerza que brota de la madre Tierra. Relajado, transmitiendo felicidad, Caetano Veloso subió entonces al escenario del Nine Bar, en Ciudad del Este, el viernes, a las 22:30.
Desde temprano habían ido llegando los buscadores de buena música. Gente musulmana, católica, gente de Asunción, de Encarnación, de Ciudad del Este, de Brasil y de Puerto Yguazú, Argentina. Desde famosos asunceños como Menchi, pasando por el director general de Aduana, Carlos Vidal Ríos, hasta hippies, desfilaron por las puertas de ingreso al local. A la hora del concierto, sin embargo, vale decir que quienes más lo disfrutaron fueron los “populares”, según se pudo medir por los aplausos y el entusiasmo expresado.
Con un ala delta en el escenario y una pantalla de transmisión de colores y paisajes, luces adecuadas, y los tres grandiosos músicos del “Zii e Zie”, Caetano transmitió sus temas tal cual esperaban sus verdaderos fans: poniéndole ímpetu a su protesta, delicioso a la hora del amor, convirtiéndose en “Neguinha”, interpretando los temas desde el alma, como un ser humano cantando simplemente, a otro ser humano, contando historias de seres humanos.
Caetano habló en castellano, disculpándose con los brasileños presentes. Homenajeó con su clásico “Irene” a nuestro Augusto Roa Bastos. Volvió a Buenos Aires con el tango “Volver”, y erizó la piel de todos los presentes, que unificaron sus voces con la suya, al interpretar el tan esperado tema: “Recuerdos de Ypacarai”. Luego presentó temas con contenido profundo, como la frase “o omen e o proprio lobao do omen”, o el polémico tema “Base de Guantánamo”, y voló de amor cantando “eu vou fazer uma cancao para lanzar num disco voador”.
Caetano se despidió pero a pedido del público volvió a entrar e interpretó tres temas más. Fueron una hora y media de interpretaciones, de actuación, de degustar de ver a Caetano en Paraguay por primera vez y toda la emoción que eso implica. Al término, para muchos, principalmente los brasileños y seguidores antiguos de un cantante con vasta trayectoria, faltaron grandes clásicos, como “Leaozinho” o su interpretación de “Sozinho”. Otros salieron cantando “lagrimas nos olhos de cortar cebola…”. Aún así, para todos, fue suficiente oírlo y dejarse llevar por su carisma, su fuerza, su paz… “Quién iba a decir que tendríamos a Caetano Veloso cantando en Ciudad del Este, Paraguay, para nosotros!”
1 comentarios:
Noche espectacular, crítica brillante!! Felicidades!!
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