domingo 2 de mayo de 2010

Día de Obrero: Festejo versus necesidades imperiosas




¿Hubo algo que Festejar el 01 de mayo en Paraguay, o hubo más que reclamar? O la decisión fue emborracharse para ignorar por unas horas una jodida realidad que afecta a empleados y desempleados por igual... Todos estos cuestionamientos pasaban por mi cabeza mientras caminaba lentamente por la casa e intentaba comprender lo que había visto ese sábado 01 de Mayo, Día del Obrero, y los días previos.

Una institución pública invirtió G.200 millones en un almuerzo realizado el viernes y allí fueron todos, a tomar, bailar, comer... justo con esas autoridades que les hacen firmar contratos de trabajo de sólo entre tres y seis meses, evadiendo su responsabilidad de un seguro social, aporte jubilatorio, antigüedad del empleado, vacaciones, entre otros beneficios laborales cuya inclusión en un Código Laboral ha costado la muerte de decenas de obreros en todo el mundo. Pero no fue una sola institución, en la mayoría de las entidades públicas y privadas se desarrollaron cenas, almuerzos, encuentros en los cuales patrones y empleados se sentaron a compartir la mesa, aún cuando los salarios se pagaron atrasado, si es que se pagaron por entero, aún cuando trabajan más de las horas estipuladas, aún cuando no se les conceden vacaciones, aún cuando trabajan doble turno o aún cuando no pagan siquiera el salario mínimo vigente. Pero el festejar y con quién y en qué circunstancias celebrar, es cuestión de cada uno y en eso no me meto, sólo expongo mi visión.

Ahora, lo que me parece digno de analizar es en qué contexto Festejamos. Un amigo me decía la semana pasada que fue en busca de trabajo a más de cuatro tiendas del microcentro y, pese a ser paraguayo y tener todos los documentos en regla, no lo contrataron porque no hablaba un correcto portugués... "Sólo contratan brasileños porque sus principales clientes son brasileños", me decía, y estamos en Paraguay. El viernes, entretanto, fui de compras a un supermercado. La cajera que me atendió, parada ante la registradora, osó comentarme por lo bajo que no había merendado todavía y tenía hambre. Eran las 18.00 del 30 de abril y había demasiados clientes, entonces ella no había tenido tiempo.

A estas dos historias se sumaron otras dos el mismo día del Trabajador. Fui a una estación de servicios. El chico que me atendió en la caja calculó un buen rato para darme el vuelto; luego, con los ojos hundidos, confesó: "estoy cansado. Mi compañera se enfermó y no tengo reemplazante, o sea que tengo doble turno". Ante mis preguntas contestó: "entré a las 06.00 y entonces salgo 24 horas después, a las 06.00 del domingo".

A esas alturas ya consideraba que, obviamente, habían muchas cosas que caminaban mal en el país, pero la cosa se puso peor: en el microcentro de Ciudad del Este más de la mitad de las tiendas estuvieron abiertas al público. La consulta que surgió entonces es si los empleados habían o no cobrado las horas extras correspondientes por trabajar un día feriado y quién fiscalizaba que se cumpliera con ese justo pago.

Y mientras pensaba en eso de las horas extras llegué al semáforo ubicado a sólo una cuadra de la Jefatura de Policía. Un hombre harapiento de alrededor de 40 años y en total estado etílico caminaba golpeando en las ventanillas de los autos: su mano derecha extendida en señal de pedido de limosna, entanto que en su brazo izquierdo exhibía una manta sucia, rota, toda enroscada y en medio, apenas visible de pequeñita, la cabecita de un bebé recién nacido.

Ahora pregunto nuevamente, hubo algo que festejar el 01 de Mayo? Los trabajadores rechazan en la mayoría de los casos la existencia y efectividad de los sindicatos. Tampoco se confía en la eficacia de los partidos políticos ni en los representantes de la sociedad que a través de ellos asumen cargos públicos. Paralelamente, cada vez es mayor el indice poblacional que recibe un salario menor al salario mínimo vigente, el subempleo está a la orden del día a falta de empleos. Los jóvenes de 18 años no encuentran trabajo, pero tampoco hallan una ocupación estable los adultos de más de 50 años. Grandes comercios de Ciudad del Este permiten a los empleados tener asociaciones pero obligan a firmar una cláusula de compromiso de no formar sindicatos so pena de perder el puesto, o sea, está permitido reunirse para farrear pero no para pensar?!

En estas circunstancias que son sólo un marco referencial pequeño respecto a las pésimas condiciones en que se encuentra la clase obrera del país, yo diría que está bien celebrar egoístamente los logros que uno pudo alcanzar en esta selva... Pero por otro lado, deberíamos analizar qué podemos hacer para mejorar la triste realidad laboral paraguaya. Creo que la unión hace la fuerza, disminuye el temor, nos anima a seguir adelante. Te invito cordialmente a que te sumes a una lucha cotidiana, permanente, desde el lugar que te encuentres, a pelear por mejorar las condiciones de los trabajadores, a denunciar las injusticias y a exigir que las autoridades competentes cumplan con su función de sancionar a quienes incumplen en Código Laboral y las leyes.

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